Comprar o alquilar una vivienda supone mover cantidades importantes de dinero y facilitar documentación e información personal. Precisamente por eso, el sector inmobiliario también puede convertirse en objetivo de todo tipo de timos inmobiliarios.
Algunos son relativamente fáciles de detectar. Otros, sin embargo, están muy bien preparados: anuncios aparentemente profesionales, fotografías reales de viviendas, documentación, páginas web e incluso conversaciones que pueden parecer completamente normales.
Por eso, ante una operación inmobiliaria hay una regla que nunca pasa de moda: antes de entregar dinero, debemos saber perfectamente a quién se lo estamos entregando y por qué.
Veamos algunos de los fraudes inmobiliarios más habituales y, sobre todo, qué señales deberían hacernos desconfiar.
El anuncio de una vivienda que no existe
Es probablemente uno de los timos más conocidos relacionados con el alquiler.
El estafador publica una vivienda muy atractiva, normalmente utilizando fotografías y datos obtenidos de un anuncio real. El precio suele ser especialmente interesante para conseguir rápidamente personas interesadas.
Cuando contactamos, comienza la historia.
El supuesto propietario puede decir que vive fuera de Vitoria, que se encuentra temporalmente en el extranjero, que no puede enseñarnos personalmente el inmueble o que existe mucha demanda.
Y aparece la urgencia:
«Si quieres reservarlo tienes que hacer una transferencia».
Si nos piden dinero antes de haber podido comprobar que la vivienda existe, visitarla y verificar quién está detrás de la operación, debemos extremar las precauciones.
Demasiado barato para ser verdad
Todos queremos encontrar una oportunidad.
Los estafadores también lo saben.
Una vivienda con buenas fotografías, perfectamente situada y con un precio considerablemente inferior al resto de inmuebles similares debería hacernos, como mínimo, investigar un poco más.
Podemos comparar el precio con otras viviendas de la misma zona.
Si un piso que aparentemente debería alquilarse por una determinada cantidad aparece repentinamente muy por debajo del mercado, acompañado además de prisas para reservarlo, tenemos dos señales de alerta.
Un precio extraordinariamente atractivo no demuestra que exista una estafa, pero sí justifica hacer más comprobaciones.
Fotografías robadas de otros anuncios
Las fotografías que aparecen en un anuncio tampoco demuestran que quien lo publica sea propietario de esa vivienda.
Una práctica habitual consiste simplemente en copiar las imágenes de un inmueble real y utilizarlas para crear un anuncio falso.
Si tenemos dudas, podemos realizar una búsqueda inversa de alguna de las fotografías en Internet. Si encontramos exactamente las mismas imágenes anunciando otra vivienda, en otra localidad o publicadas por una inmobiliaria diferente, deberíamos investigar antes de continuar.
También debemos desconfiar si las fotografías contienen logotipos o marcas de agua de otra empresa.
«Estoy en el extranjero y no puedo enseñarte el piso»
Es una de las historias clásicas del falso alquiler.
El propietario asegura encontrarse fuera de la ciudad o del país y explica que, por ese motivo, no puede enseñarnos personalmente la vivienda.
A continuación propone algún sistema para realizar la reserva, entregar una fianza o incluso recibir posteriormente las llaves.
El problema no es que un propietario pueda vivir en otro lugar. Naturalmente, puede ocurrir.
Lo preocupante es que esa circunstancia se utilice como argumento para pedirnos dinero antes de poder comprobar adecuadamente la vivienda y la identidad de quien la ofrece.
Cuidado con los enlaces que recibimos
Una estafa puede comenzar en un portal inmobiliario conocido y continuar fuera de él.
El supuesto propietario puede enviarnos posteriormente por WhatsApp, SMS o correo electrónico un enlace para realizar una reserva, identificarnos o efectuar un pago.
La página puede parecer prácticamente idéntica a la de una plataforma conocida.
Pero no tiene por qué serlo.
Antes de introducir información bancaria, contraseñas o datos personales debemos comprobar cuidadosamente dónde estamos realizando realmente la operación.
También pueden querer nuestros datos
No todos los timos persiguen únicamente que hagamos una transferencia.
Nuestra documentación también tiene valor.
En una operación de alquiler es normal que llegue un momento en el que tengamos que identificarnos y aportar determinada información. Lo que no deberíamos hacer es enviar indiscriminadamente nuestro DNI, nóminas, información bancaria u otros documentos personales a alguien cuya identidad todavía no hemos comprobado.
Debemos preguntarnos:
¿Sé realmente quién está recibiendo toda esta documentación?
Una copia de nuestro DNI acompañada de otra información personal puede terminar siendo utilizada para intentar cometer otros fraudes o suplantar nuestra identidad.
El falso comprador
Los propietarios que venden una vivienda tampoco están libres de intentos de fraude.
Podemos encontrarnos con supuestos compradores que muestran un interés extraordinariamente rápido por el inmueble, aceptan prácticamente todas las condiciones y, sin embargo, comienzan a solicitar datos bancarios, documentación o proponen sistemas de pago poco habituales.
También debemos ser prudentes con justificantes de transferencias, cheques o documentos enviados como prueba de un supuesto pago.
Un justificante no significa necesariamente que el dinero esté realmente en nuestra cuenta.
Antes de entregar unas llaves, firmar determinados documentos o dar por recibida una cantidad, debemos comprobar que el pago se ha realizado correctamente.
La doble venta de una vivienda
Aunque es una situación muy diferente a los fraudes digitales, también puede producirse.
Consiste básicamente en intentar vender un mismo inmueble a más de un comprador.
Por eso, en una compraventa no basta con comprobar físicamente que la vivienda existe.
También debemos verificar quién es su propietario y cuál es la situación jurídica del inmueble antes de entregar cantidades importantes.
Cargas, embargos y otros problemas
Una vivienda puede tener detrás más cosas de las que vemos durante una visita.
Hipotecas, embargos, servidumbres, usufructos u otras circunstancias pueden afectar al inmueble y a la operación.
La nota simple del Registro de la Propiedad es una herramienta fundamental para conocer la titularidad y determinada información jurídica de la vivienda.
También es necesario comprobar otras posibles obligaciones relacionadas con la comunidad de propietarios, impuestos y situación del inmueble.
Una casa puede parecernos perfecta y, sin embargo, tener detrás algún problema que debemos conocer antes de comprarla.
¿Y los defectos ocultos?
Aquí debemos hacer una pequeña distinción.
Encontrar después de comprar una vivienda una humedad, una instalación defectuosa o cualquier otro problema que no habíamos apreciado no significa automáticamente que hayamos sido víctimas de una estafa.
Pero sí pueden existir situaciones en las que se hayan ocultado conscientemente problemas importantes del inmueble.
Por eso es recomendable revisar adecuadamente la vivienda antes de comprar y preguntar expresamente por aquellos aspectos que puedan generar dudas.
Cuando hablamos de una inversión económica tan importante, una segunda visita nunca está de más.
Las prisas son una mala compañera
Muchos fraudes tienen un elemento en común: crear sensación de urgencia.
«Hay otras cinco personas interesadas».
«Tienes que reservarlo ahora».
«El precio solamente es válido hoy».
«Hazme el Bizum y te lo guardo».
Naturalmente, en el mercado inmobiliario puede haber varias personas interesadas en una misma vivienda.
Pero ninguna oportunidad debería impedirnos realizar unas comprobaciones mínimas antes de entregar nuestro dinero.
Cuanto mayor sea la cantidad solicitada, menos sentido tiene actuar precipitadamente.
Algunas señales que deberían ponernos en alerta
No existe un método infalible para detectar todos los fraudes, pero deberíamos extremar las precauciones cuando coinciden varias de estas circunstancias:
- El precio es extraordinariamente bajo.
- No podemos visitar la vivienda.
- El propietario asegura encontrarse en el extranjero.
- Nos piden dinero rápidamente para reservarla.
- Nos solicitan documentación personal demasiado pronto.
- Las fotografías aparecen también en otros anuncios.
- Nos envían enlaces externos para realizar pagos.
- La persona evita hablar por teléfono o reunirse personalmente.
- Existen contradicciones en la información sobre la vivienda.
- Nos presionan continuamente para tomar una decisión.
Una sola circunstancia puede tener una explicación perfectamente razonable.
Varias al mismo tiempo deberían hacernos desconfiar.
¿Cómo podemos protegernos?
La mejor protección es comprobar antes de pagar.
Si vamos a comprar una vivienda, debemos verificar la identidad del vendedor, la titularidad del inmueble y su situación registral y jurídica.
Si vamos a alquilar, deberíamos comprobar que la vivienda existe, visitarla siempre que sea posible y verificar que quien pretende alquilárnosla tiene capacidad para hacerlo.
Y tanto en una compra como en un alquiler debemos saber exactamente a quién estamos entregando nuestro dinero y qué documento justifica esa entrega.
Guardar anuncios, correos electrónicos, mensajes, justificantes y cualquier documentación relacionada con la operación también puede resultar muy importante si posteriormente surge algún problema.
Una inmobiliaria también aporta seguridad
La labor de una inmobiliaria no consiste únicamente en enseñar viviendas.
Una parte importante de nuestro trabajo es precisamente comprobar documentación, identificar a las partes, conocer la situación del inmueble y acompañar a compradores y vendedores durante una operación en la que se toman decisiones económicas importantes.
Internet ha facilitado enormemente la búsqueda de vivienda, pero también ha proporcionado nuevas herramientas a quienes intentan aprovecharse de compradores, propietarios e inquilinos.
Por eso, ante una vivienda que parece demasiado buena para ser verdad, un pago que no terminamos de entender o una persona que nos genera dudas, merece la pena detenerse y comprobar.
Perder una oportunidad puede fastidiarnos unos días. Perder nuestros ahorros puede convertirse en un problema durante años.
General Inmobiliaria, otra forma de ver las c@sas
